Esto ocurrió un martes de una semana que no importa cuál.
Muni, llevaba muuuuucho tiempo ansiando una guitarra, la nombraba, la quería.
Desde que nos conocimos cuando teníamos tres años menos, ya decía que lo que más le gustaba era una guitarra.
Pues, todo llega...
¡Qué guapa!
Tan guapa como tú.
Y sobre todo, lo que sucedió a continuación, fue admirable y nos dio una lección a un@s cuant@s.
Nos dejó su tesoro preciado, nos recordó que había que tratarla con cuidado, porque le había costado conseguirla mucho.
Tod@s l@s que quisimos tuvimos la oportunidad de tocarla, y ver cómo sonaba.
Midi, también muy contento con su robot, que le costó tres días para armarlo, nos compartió.
¡Muchas gracias por compartir!
Y muchas gracias a la generosidad de la maestra de música, porque en su clase, es dónde sucedieron estos momentos con tanta magia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.